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martes, 18 de febrero de 2025

El fútbol medieval contra el fútbol moderno

Es extraño, busco dónde juega el Plus Ultra CF y solo encontré a los filiales de la UD Almería. ¿Dónde juega el Plus Ultra CF?. He encontrado un CD Plus Ultra jugando en tercera federación grupo XIII en una competición con equipos murcianos y almerienses.

También he encontrado al Polideportivo Almería, pero aún no he encajado que el Plus Ultra es un equipo de aficionados al fútbol sin más pretensiones que jugar al fútbol en el entorno de la comunidad.

Yo no sigo el fútbol sino el balonmano femenino del equipo ayudé a subir a la élite. ¿Saben una cosa que me hace mucha gracia?. Hace unos meses, la UD Almería pasó como un cohete de la zona cercana al descenso a ir en cabeza en segunda división donde también milita el Málaga CF.

Por si no lo saben, tengo un blog donde a veces, escribo artículos con mi opinión, y aunque no lo crean lo leen unas pocas miles de personas. Se llama Fútbol Malaguista

No escribo en ese blog todos los días ni todas las semanas, solamente cuando tengo una idea o quiero hacer un balance del equipo malaguista. Solo sigo los resultados porque tengo amiguetes que son aficionados de hecho.

Lo de la UD Almería me hace mucha gracia porque en mis artículos de balonmano femenino, que tengo tres blogs y soy habitual escribiendo en al menos uno de ellos, explico los parámetros para visualizar que a muchos entrenadores les parece ciencia ficción sin tener en cuenta que el entrenamiento deportivo por sí mismo es ciencia, no ficción, pero casi ninguno son conscientes de ello.

Ya lo expuse alguna vez en nuestra página del Barrio Alto, que el entrenamiento de cada jugador es primordial para la velocidad y la resistencia del grupo de jugadores que forman un equipo en equilibrio, que nos lleva a la velocidad de crucero que un equipo necesita para ser campeón y no ser vapuleado. 

Joan Francesc "Rubi", actual entrenador de la UD Almería, hizo correr al equipo para alcanzar el primer puesto de la clasificación en segunda división pero ahora se ve incapaz de mantenerlo. La caída demuestra que no es un equipo preparado para jugar en primera división y sobrevivir al descenso.

Muchas cosas que os cuento sobre entrenamiento deportivo parecerá ciencia ficción pero no lo es. 

Que muchos entendidos de fútbol no lo entiendan, no quiere decir que sea ciencia ficción. Para mí, lo que le ocurre a la UD Almería, como a muchos otros clubes en segunda división, es no saber diferenciar entre el fútbol medieval y el fútbol moderno. 

Les explico:

En diciembre estuve viendo el Europeo de Selecciones de balonmano femenino.
 Durante los tiempos de descanso salían datos de las jugadoras que más kilómetros habían corrido durante la primera parte los partidos pero también los kilómetros que había corrido el equipo en su conjunto.

Por ejemplo, en el partido de la final entre Dinamarca y Noruega, al descanso danesas habían corrido 17 kilómetros las noruegas alrededor de 15 kilómetros.  Esto quiere decir que a lo largo de un partido de balonmano dentro de un rectángulo de 40x20 metros, las mujeres corrieron entre 30 y 33 kilómetros en 60 minutos.

Encontré en el Marca un artículo donde vienen los kilómetros que se corren en el fútbol español. Creo que lo puse. Pero lo podéis buscar por internet.

A eso se le llama motor de un equipo o fuerza motora. Y tengan en cuenta que a lo largo de un partido de fútbol los equipos pueden llegar a correr entre 100 y 115 kilómetros en un campo de fútbol de 90x45 metros. 

Si el señor Rubi no sabe a cuánto corre la UD Almería, estamos hablando de un entrenador chatarra o de varios preparadores físicos que cobran por lo que no saben, lo que ignoran pero cobrando. 

Contando que Rubi como entrenador profesional debería tener conocimientos sobre ello, debería conocer en profundidad el motor de su equipo, mucho más si pretende competir en primera división. 

No puede ser que un tipo como yo sepa cómo es el motor de la UD Almería, que ni lo sigo ni me importa, que un entrenador que está rodeado de un elenco de preparadores físicos que cobran una pasta gansa teniendo conocimientos mediocres sobre preparación física.

Y no me digan que la preparación física en el fútbol no tiene nada que ver con el atletismo, porque miren:

- Los auténticos circuitos son los de Oregón, programa de pesas de halterofilia, Fartlek cambios de ritmo de los atletas noruegos, series por intervalos son las de atletismo, aerobia y anaerobia son de atletismo, Nike Adidas y todas las marcas que hay ahora en el fútbol son del atletismo incluyendo los materiales que usan los futbolistas.

- En el fútbol lo específico es correr, con o sin balón. En el fútbol como en el atletismo, los programas de pesas son un complemento del que abusan quienes tienen un nivel ínfimo sobre entrenamiento, y todos esos que tienen un nivel mediocre, proceden del nivel académico, esos tipos que hacen cursillos acompañados de sus señoras.

Así que las pájaras y el mal juego de la UD Almería es igual al que sufre cualquier atleta regularmente preparado en la media maratón de Almería o en la nueva carrera La Desértica, que se ve obligado a ir más despacio o retirarse con el peligro de sufrir una pájara.

El Málaga CF sin embargo está situado en mitad de la tabla con el único fin de no sufrir una de estas pájaras colectivas donde los equipos se bloquean y pican para abajo. Su objetivo es puntuar 50 puntos y ya llevan 35 puntos.

¿A qué velocidad corre el motor de la UD Almería?. Conociendo los motores de todos los equipos de segunda división, no llegan ni a 90 km, porque de llegar a 100 km estaría colocado en primera posición con muchos puntos de ventaja.

Se sabe fácilmente el nivel de un entrenador sabiendo a cuánto corre su equipo. ¡Verás qué cuento te cuentan esos entendidos de fútbol!. 😂😂

El fútbol medieval contra el fútbol moderno


Me han preguntado y he decidido poner el artículo de Marca para que lo leáis 

sábado, 1 de febrero de 2025

Las fotos de Ginés Galera del Barrio Alto

He estado viendo durante estos días las fotos de Ginés Galera que Josaca sube al grupo. 

No deja de sorprenderme los recuerdos de cómo arreglábamos los vecinos los desperfectos de la que fue nuestra casa, nuestro lugar de nacimiento en los duros años de 1960.

Era meter un dedo en cualquier agujero recién salido en la pared y podía estar saliendo tierra o polvo durante horas.

No sé exactamente dónde, quizás un muro donde estábamos jugando, que le había salido un agujero y nos dio por meter un palo, y empezó a soltar tanta tierra que me dio la impresión que se había vaciado el muro por dentro.

Ver todos esos materiales en los escombros de la fotografía da una idea bien clara del lugar donde vinimos al mundo.

Pocas casas se salvarán del derribo ya que seguramente sus dueños tuvieron dinero para renovar por dentro los cimientos.

Renovar los cimientos me refiero a construir las estructuras antisísmicas y las canalizaciones con materiales evidentemente seguros.

La estructura antisísmica viene a ser las columnas clavadas varios metros bajo el duro suelo cuyo agarre proporciona un seguro frente a los terremotos.

Si además se construye un subterráneo, la estructura antisísmica irá al doble de profundidad. 

La mayoría de las casas carecían de canalizaciones y las tuberías todas de plomo, material tóxico del que bebimos agua a mansalva.

En los años de 1960 todos vimos muchos hogares con paredes interiores tan endebles como las exteriores que parecían que iban a derrumbarse solas cualquier día. 

La humedad que penetraba por las paredes era tan evidentes que se dibujaban fantasmas de otro mundo o espíritus de nuestros antepasados que venían a visitarnos. 

De la misma manera que entraba la humedad se escapaba el calor por mucho que calentaran los hogares con braseros y estufas. El espíritu de las pulmonías. 

Cuando iba a casa de una vecina era inconfundible el olor a brasero. Siempre había una abuela sentada junto a una mesa que por dentro tenía un hueco para colocar el brasero.

Observar los materiales podridos que aparecen en las fotos de Ginés Galera me estremece.

Yo estuve seis años trabajando en la obra en un pueblo de los Pirineos y doy fe que los materiales de las casas con doscientos años de antigüedad que se construyeron allí, duran doscientos años más que las del Barrio Alto.

No es tanto por estima que se le tenga al barrio, pero ver de qué materiales estaban construidas las casas donde vivimos, da una idea de que se derrumbe sola.

No es nada nuevo que los políticos locales hagan negocio con ello. Lo hacían igual en 1940 que lo hacen en 2025. 

Lo más importante es que en esas viviendas solo se ven piedras, tierra y madera podrida. 

Pestilencias de las cloacas de las cagadas del pasado que se filtraron por las paredes desde la guerra.


sábado, 18 de enero de 2025

Barrioaltero, barrio-altero, barrialtero?

Saben?. Para escribir mis libros hace mucho tiempo que uso un programa gratuito que hace poco descubrí que no señala los fallos gramaticales.

No confundan errores gramaticales con faltas de ortografía, que por supuesto también puede producirse. 

Escribir mal las palabras no es lo mismo que escribir mal una frase. Pero cuando uno escribe siempre salta algún dedo mal colocado y he ahí que se produce un fallo con error. 

Hace una semana que descubrí los errores gramaticales. Desde entonces estoy corrigiendo mis libros. Sobre todo uno nuevo que lleva el título Barrio Alto de Almería para venderlo en EEUU porque pienso traducirlo al inglés sin saber inglés. 

De ahí el interés por los fallos gramaticales, que la traducción es mejor con el 99% de errores inexistentes. 

Hay muchas palabras que sin serlo dan  falta de ortografía o fallo gramatical. Estoy usando un segundo programa gratuito para corregir los errores gramaticales que no me detecta el programa habitual.

Mira que tiene mala leche el programa habitual que da falta de ortografía donde no la hay pero el segundo programa solo a veces.

Las palabras que dan falta, fallo o error son por ejemplo Bernabé, Barrionuevo, líbero, barrialtero, barrioaltero, barrio-altero, entre otras muchas palabras que os sorprendería saber que están mal escritas.

En mis inicios usaba un programa que me ponía de los nervios porque corregía cambiando mis frases por completo. Seguramente saben cuál es puesto que era el más usado y está por desaparecer.

También me acuerdo que varios de vosotros avisaron de cómo escribía yo barrioaltero, barrio-altero o barrialtero. 

Pensaba que cualquiera de las palabras designa perfectamente a un nacido o habitante del Barrio Alto de Almería. Incluso leí un artículo que le dije al colega Agustín Belmonte y al final da error mire como lo mire.

Yo decidí llamar a este blog Barrioaltero y comencé a usarlo por falta de información precisa y mi propia confusión. 

El problema es que si no tengo un duro y quiero ganar unas perras gordas con mis libros, tengo que escribir correctamente, ya que yo no uso negros que escriban por mí y tampoco publicará un libro mío ninguna editorial.

Pero hay un detalle que he comprobado.
Consultando en internet, escribo las palabras barrioaltero, barrio-altero y barrialtero.

Si pones Altero, no es buena cosa. Si pones barrioaltero o barrio-altero, internet te pregunta si tal vez quisiste decir Barrialtero.

Le doy a entrar Barrialtero y sale un montón de páginas sobre barrios altos pero la primera es la de Facebook. 
Curioso!. No?. 



sábado, 28 de diciembre de 2024

La fuerza motora de un equipo de fútbol aficionado del Barrio Alto

Esto lo escribí ayer en otro blog con otros objetivos. Pero hoy le doy una vuelta de tuerca para adaptarlo al gran interés futbolístico del Barrio Alto, exponiéndoles aspectos deportivos desconocidos que permanecen ocultos a los aficionados.

Algunos sabrán que tengo lazos estrechos con el balonmano femenino. Acaba de terminar la semana pasada la Eurocopa de balonmano y me he chupado los partidos que televisaban por RTVE Play. 

Me encantan los datos que he obtenido de los partidos porque con ellos puedo desarrollar planes de entrenamiento más perfectos y profundos. 

Os hablo de balonmano para exponeros la diferencia con el fútbol, aunque no tanta. El fútbol se juega en un campo de 45x90 y el balonmano en una cancha de 20x40.

La final entre Dinamarca y Noruega que terminaron perdiendo las primeras, los datos dicen que en la primera parte con marcador (12-13), Dinamarca recorrió 16,690 kms y Noruega 15,450 kms. 

Las danesas tras correr más que las noruegas en la primera parte, se hundieron por completo físicamente a los diez minutos de la segunda parte cuando ya iban perdiendo por goleada. Se vaciaron sin fuerzas y sin condición física.

En este tipo de competiciones los partidos se juegan cada 48 horas a lo largo de 60 minutos como en el baloncesto. Los equipos van acumulando tras cada partido un montón de ácido láctico en los músculos y en la sangre sin apenas tiempo para desecharlo.

Busqué referencias en el fútbol español y los datos que he recogido estaban publicados en el diario Marca https://www.marca.com/futbol/2021/10/15/61693f61e2704e16218b459c.html

No deja lugar a dudas que los futbolistas que más corren son los centrales hasta 12 kilómetros, dependiendo mucho de la duración de los partidos. 

El artículo expone claramente que donde más se corre y más kilómetros recorren los equipos es en la Liga española de fútbol, sobre todo en primera división.

Dice que el PSG es el equipo que menos distancia corre por partido en la Ligue 1 francesa, muy por debajo de la Liga española donde los equipos corren medias de 103,7 kms por partido.

Estoy seguro que muchos aficionados del Plus Ultra o del Almería desconocían este tema. 

Me acuerdo los peores momentos del Almería en su descenso a segunda división que ahora mismo lidera. 

Sin fuerza motora descendió a segunda como no podía ser de otra manera. 
Volver a primera división es acercarse en carrera a la media de 103,7 kilómetros. 

El mismo redactor del artículo en Marca se pregunta si los equipos que corren menos kilómetros ganan partidos. 

Lo deja claro. No puede ser de otra manera. Los equipos que corren menos kilómetros pierden los partidos.

Los jugadores de un equipo de fútbol que se precie, si quieren disputar el campeonato y sobrevivir, tienen que tener en cuenta estos datos (103,7 kilómetros de media), guardarlos en el centro de la retina.

Que un club como el Plus Ultra CF triunfe en las categorías donde le gusta jugar, o  el Almería si vuelve a primera división, lo tienen que tener en cuenta si no quieren ser una mera comparsa de los grandes clubes.

Si dividimos los (103,7 kilómetros) entre diez jugadores sin contar al portero, el resultado (103,7 : 10 = 10,37 kilómetros por jugador).

La fracción es clara pero en el fútbol como el balonmano no juegan solamente los jugadores titulares sino también los suplentes.

Unos jugadores sustituyen a otros por lo que el jugador sustituto tiene que estar capacitado físicamente para correr 10 kilómetros. La competición así lo exige. El equipo necesita a todos sus jugadores con una condición física de carrera excelente. 

Si un matador del área no ve puerta, evidencia un claro rendimiento físico de todo el equipo negativo. 

Que los ácidos lácticos se acumulen no es el problema. El problema es no estar entrenado para soportar tales cantidades de ácido láctico que generan los grandes esfuerzos, porque las borracheras o pájaras, pueden llegar a ser colectivas.

La capacidad motora de un equipo la entrena un plan semanal y tiene que haber equilibrio entre la velocidad del juego y capacidad de recorrer una distancia considerable, que es lo que separa al club de la gloria deportiva.

Que el Plus Ultra o el Almería alcancen capacidades motoras de 95 kilómetros, deja muy claro que tienen predisposición a perder los partidos. 

¿Alguien lo duda?.

La fuerza motora de un equipo de fútbol aficionado del Barrio Alto


La fuerza motora de un equipo de fútbol aficionado del Barrio Alto



La fuerza motora de un equipo de fútbol aficionado del Barrio Alto


lunes, 18 de noviembre de 2024

Cuando llegaba la Navidad al Barrio Alto

Cuando llegaba la Navidad al Barrio Alto, siendo hijo único, me trajeron bicicleta con caballo, caballo de cartón, tren eléctrico, coche eléctrico, etcétera, juguetes con los que yo no sabía jugar.

Más tarde me trajeron juegos reunidos, rompecabezas con figuras geométricas de madera y hasta un cochecito a pedales que cogí muy poco porque en casa no había espacio y la plazoleta Hornero no era buen lugar para un niño de dos años.

La plazoleta llegó a estar repleta de piezas de escombros con hierros y mucho barro mugriento con olor a caca. 

El olor a caca procedía de las casas que iban echando abajo, y estuvo mucho tiempo esparciéndose por las calles cercanas, a pesar que los pozos ciegos los llenaban con lo que fuera para que los niños no cayeran dentro.

Cuando ya éramos tres hermanos, los reyes nos traían solo una cosa: un estuche de lápices y rotuladores para la escuela. Ya no hubo nunca más regalos caprichosos. Excepto cuando mi padre me llevaba por sorpresa a comprarme una bicicleta con la que yo solía perderme por todo Almería.

Recuerdo una vez que nos llevó a Simago, y sorpresa!. En la puerta unos niños habían aparcado unas bicicletas y ahí estaba mi bicicleta Iberia, que ya se había quedado pequeña para mí pero era útil para mis hermanos más pequeños.

Los cuatro pensamos si recuperarla. Los niños que me robaron la bicicleta seguramente nos observaban dentro de Simago. Solo teníamos que retener la bicicleta y llamar a un guardia. Pero ocurrió lo impensable. 

Mi padre quería dejarlo pasar. Esa era nuestra bicicleta Iberia, mi bicicleta Iberia, pero yo ya tenía otra bicicleta más grande, una Peugeot. Así que no retuvimos la bicicleta ni llamamos a un guardia porque nosotros nunca habíamos hecho eso.

Entramos a Simago y cuando salimos ya no estaban las tres bicicletas de niño echadas en el suelo en la puerta de Simago. A lo mejor no era Navidad pero como si lo fuese. Hasta ese momento, si llego a ver por Almería mi bicicleta yendo yo solo, la hubiera recuperado aunque fuese metiendo un leñazo.

Los mejores regalos de Navidad para los niños del Barrio Alto siempre fueron las equipaciones del equipo de fútbol preferido y las muñecas y cacharros de cocinitas para jugar a las casitas para las niñas. 

Me crie jugando a las casitas con mis vecinitas Reme y Mada cuando era hijo único. También venían a jugar a las casitas en mi casa Ángeles y Pepi. 

Lo mismo que cuando llegaba mayo y presentábamos una Maya. Los mejores regalos contenían muchas chuches, pasteles con crema y mucho merengue para tener la cara pegajosa con muchos churretes.

Ni qué decir de las bombitas y los petardos. Nunca me olvidé cómo me puso el culo mi madre por tener la mala ocurrencia de tirar una bombita en los pies de la prima Ángeles, con el efecto tan desastroso de agujerearle su par de resplandecientes calcetines.

Sinceramente me asusté muchísimo al ver que los calcetines de la Ángeles quedaron totalmente chamuscados. Fue horrible porque solo esperaba darle un susto, no prenderle fuego a una gran amiga de la infancia.

Una Navidad que ya jugaba en la plaza Mula, mi madre nos compró una equipación de fútbol porque jugaríamos con el San Lucas. Yo quería del Atleti pero dijeron que no había y me compró una equipación blanca como a mi hermano.

Lo que pasa que la equipación de mi hermano era del Madrid y la mía era del Valencia. Los escudos había que coserlos a mano. Don Lucas Verdegay preparaba una sesión de fotos en la plaza Mula y mi hermano se había ido para allá con el escudo del Madrid en su camiseta.

Mi madre empezó a coser el escudo a las tantas de la mañana cuando mi hermano se fue y terminó cuando todos los compañeros del San Lucas y mi hermano volvieron a casa. Había impedido que fuera a la plaza Mula y habían acabado la sesión.

La verdad que no me sentó nada bien y todavía me acuerdo de ello como si fuera ayer. Creo que aprendí a refunfuñar de los gatos lo mismo que mi temperamento.



viernes, 4 de octubre de 2024

Las grandes postales almerienses sin Barrio Alto

Nunca vi una postal del Barrio Alto a la venta en los antiguos kioscos librerías del Paseo de Almería.

Nunca vi una imagen de lo divino del Barrio Alto que por alguna causa los oligarcas de la época quisieron ocultar.

Ni las casas señoriales del barrio tuvieron nunca una postal almeriense. Si no eras una persona de servicios te morías de hambre.

Las únicas postales que publicaban, que yo recuerde, la pobreza de La Chanca con un fondo de la alcazaba. La entrada a Almería por el Cañarete. 

Las playas de la capital obtenidas desde helicópteros. Alguna casa señorial céntrica. Los niños en el parque de tráfico. Y postal de niños versión playa de las Conchas. 

Postal de hoteles del centro donde se hospedaban el batallón de peliculeros. Alguna postal del antiguo café Español, Simago o Marín Rosa y el hotel Almería. Y también del tranvía del parque de tráfico en épocas de mediados de los 1970.

La importancia de una postal radica en que lleva a los visitantes por los lugares que desean que visiten. La plaza toros, la alcazaba, el monte San Cristóbal, el parque de Almería, la Chanca, las playas de Almería y los negocios de la gente aceptada por el Régimen. 

Mis abuelos maternos que vivieron en Melilla, salieron en postales de la época. Pocos almerienses habrá que no tuvieron familiares que vivieron en Melilla. 

En Almería hay al menos dos postales que junto con mi hermano Pepe, yo salgo. Una en la playa de las Conchas rodeado y perdido entre muchísima gente en un día de verano.

Otra en el parque infantil de tráfico entre una algarada de coches que van y vienen. Y aún hay una tercera que no confirmo por no recordar el momento en la feria del puerto.

Pero nunca vi una postal del Barrio Alto invitando a los turistas a visitarlo. Los únicos visitantes extranjeros que recuerdo eran alemanes y vinieron una semana por varios días a la casa de mi vecino Rosendo Quero.

Saliendo de mi casa, en frente vivía Juan Muley y el hombre que hacia palomas de paja y construía barcos de madera. Nunca me aprendí su nombre o al menos no lo recuerdo. 

Saliendo de mi casa a mi izquierda vivía mi tía Pepa y a mi derecha Rosendo Quero que trabajaba en Alemania. Los padres al mudarse le dejaron la casa cuando se casó. 

Yo creo que hay más postales del Barrio Alto en Alemania que en toda Almería.



domingo, 25 de agosto de 2024

Psicología de la psicoanálisis deportiva profunda barrioaltera

Estoy seguro que muchos habéis sufrido psicoanálisis. Un lavado de cerebro profundo. 

Hace mucho descubrí que me hicieron psicoanálisis barrioaltero. Primero me quitaron de la cabeza la posibilidad de volver al barrio.

Con los años, uno de mis tíos logró que me uniese a una asociación de poetas y escritores donde nunca me sentí querido.

Me engañó con la ilusión de que ganaría mucho dinero publicando una parte de los más de quince mil poemas que empecé a escribir siendo niño. 

Me enganchó con gente de malvivir que mienten como bellacos, hermanados por el compadreo con los políticos. Seguro que esto os resulta familiar.

Viví una época terrible que mi padre y mi tío me presionaron para que fuese artista pintando al óleo. Los dos intentaron estafarme alguna vez. Uno lo consiguió.

Me presentaron a un pintor de Torremolinos que pintaba cuadros a porrillo y ganaba mucho dinero para comer gambas todos los días, creyendo que abandonaría la idea de largarme bien lejos.

Seguramente habéis sentido la sensación de manipulación en vuestras vidas alguna vez. 

Se distingue por los desórdenes que te deja para que no te des cuenta de lo que verdaderamente importa para sobrevivir.

Cuando no lo consiguen, te empujan para que dependas de otra persona, con la que posiblemente, según se mire, en mi lugar, no quieres estar. 

Mi madre decía de muchos escritores y poetas, que eran cortesanos al servicio de los políticos del ayuntamiento. 

La mayoría que conocí nunca supieron escribir tres frases sin un montón de faltas de ortografía. Pero de todas formas tenían la rara suerte que las instituciones publicaban sus libros. 

No como a mí, que nunca me publicaron ni un solo poema.

Por suerte mi madre fue mi gran amiga. Mi otra amiga fue mi mochila, cargada con una tienda de campaña portuguesa llamada "O Chalet".

El caso es que siempre han intentado liarme la vida. Y estoy seguro que algunos de vosotros lo ha vivido alguna vez. Esa sensación de envolveros en una especie de espejismo para ilusos que llaman utopía. Un grandísimo engaño!.

Yo me dejé llevar para sobrevivir. Pero el otro día reflexioné mientras corregía algunos de mis libros deportivos, que publiqué hace algunos años ocultando secretos de entrenamiento, contando las mismas mentiras que contienen casi todos los libros deportivos.

Saben por qué?. Me jode que llamen doctores en materia deportiva, a muchos lameculos quenen una prueba deportiva, son incapaces de salir de la cola. 

Saben cómo aprobaron los supuestos doctores su licenciatura?. Corriendo una milla terrestre (1.509 metros) en 15 minutos. Menuda broma!. 

Así que cuando hay riqueza, nunca me dejan sitio para mí. Pero cuando hay que pagar algo, me reclaman. 

Se acabó publicar libros de poemas y relatos. Esa es la miseria que me inculcaron. Seguiré escribiendo de vez en cuando en este blog del Barrio Alto.

Me inculco yo mismo escribir libros de Maratón y carreras de montaña. Pero cualquier día escribiré un libro de entrenamiento de fútbol, pequeño y breve, que no os cueste mucho entenderlo.

Sabed también mi secreto. Ningún maratoniano, futbolista o fondista, ha tenido nunca la libertad en sus piernas para correr a una velocidad de 40 kilómetros por hora durante 15 kilómetros por la montaña, como lo hice yo.

Veréis que ahora sale el listo ignorante de turno a comentar.

Ya lo he dicho!. A ver esos doctores!🥳



domingo, 28 de julio de 2024

¿Por qué no fui futbolista de élite barrioaltero?.

Llevo toda la mañana calentándome los sesos para que escriba este artículo. Si no lo hago me va a torturar durante días hasta que lo haga o lo olvide. Por lo general los temas deportivos me apasionan. En los Juegos Olímpicos no estoy viendo el fútbol de hombres pero sigo un poquito el fútbol de mujeres.

Tengo pasión por el Judo, el ciclismo y el balonmano femenino. Este último por interés con un club de éxito de primera línea cuyas jugadoras están en la selección. Ya les conté de esto.

¿Por qué no fui futbolista de élite?. Cuando me fui del Barrio Alto, en la ciudad donde fui a vivir no se dieron las oportunidades. Más bien me las quitaban simplemente por no ser nativo.

En Málaga cerca de donde yo vivía estaban el Iberia y el Guimbarda. Estuve militando en el Iberia, pero no se engañen, nunca me hicieron una ficha ni oportunidades para seguir militando. 

Una forma de expresar mi frustración es una historia que me pasó en la mili en el CIR de León. Fuimos a jugar al fútbol a un campo lejos, no recuerdo dónde. El teniente reclamó que dijéramos en qué puesto jugábamos y yo pues delantero centro. 

Lo que pasó en el partido es que había un individuo de Madrid jugador de fútbol federado que acaparó el balón. Metió todos los goles y se aprovechó de mi colocación y mi saber hacer en el área rival para engañar a los defensas sin ceder nunca el balón más que cuando la tenía perdida. 

Ahí el individuo sí me pasaba de tan mala manera que los defensas se me echaban encima y me robaban el balón sin ninguna oportunidad de disparo.

Al madrileño le pasaban el balón en nuestra área defensiva y progresaba regateando a todos hasta la delantera donde estaba yo. 

Cuando no podía regatear le pasaba el balón a alguien y progresaba hacia adelante pidiendo que le devolviesen el balón de inmediato. Nunca me pasaban a mí aunque estuviese desmarcado. Se lo pasaban a él y así iba progresando por todo el campo. 

Cuando me pasaba por no poder progresar, si no podía progresar yo, echaba el balón hacia atrás para no pasárselo y el individuo entraba en cólera. 

Comprobé que este y otros estaban compinchados. Le devolvían el balón enseguida y nunca me lo devolvían a mí. Así que esperé a que se cansase. 

Cuando se cansó estábamos siendo goleados porque el individuo no daba más de sí y le robaban el balón fácil. Durante la segunda parte del partido quería aprovecharse de mi posición para ser figura pero yo no le pasaba el balón.

Cuando el teniente vio que estábamos perdiendo por culpa del imbécil cortó el partido y volvimos a León.

Esto es lo que me pasaba en algunos clubes donde quise entrar por no ser nativo. Las opciones de ser jugador de élite fueron disminuyendo cada vez más hasta no quedar ni rastro. Muchos de los que se creyeron figuras regateando como les daba la gana, no llegaron más lejos que vivir como pardillos en equipos provinciales.

Como dije en otra ocasión, con trece años aproximadamente, monté mi propio equipo de fútbol. No teníamos dinero para más pero jugamos con todos los equipos de Málaga que nos retaran. 

Ganamos todos por goleadas porque mis muchachos jugaban como yo quería que jugaran. Era para mí un orgullo tener jugadores catalogados como malísimos metiendo goles a mansalva, defendiendo nuestra área sin que ningún jugador catalogado como técnico o virtuoso se les subiese a las barbas.

El balón corría por el campo de fútbol como yo quería y ningún equipo tenía posibilidades para detener lo que le caía encima en forma de goles. Y eso que en mi equipo yo jugaba de libero. 

Si no entiendes lo que es un delantero centro nunca entenderás de fútbol por mucho que lo mames. 

Lo mismo que me ha pasado con el fútbol es una metáfora perfecta de lo que me ha pasado en la vida. Que en vez de preocuparme por eso, decidí vivirla a tope. 


PD: "Nadie se quiso venir a vivir conmigo en mi tienda de campaña pero ahora me acosan para vivir conmigo en mi casa."


¿Por qué no fui futbolista de élite barrioaltero?.


domingo, 7 de julio de 2024

El ADN de los habitantes del Barrio Alto de Almería

Cuando me fui de Almería, seguí soñando con ser futbolista, pero en el lugar donde fui a parar, esos sueños se fueron diluyendo con el paso del tiempo.

En la escuela donde me metieron, como dije en alguna ocasión, era para que se me encogiesen las pelotas de por vida. Sin embargo ocurrió al revés.

En los siguientes años me cambiaron a una escuela intermedia entre el Virgen del Pilar y la terrorífica "escuela" de don Bartolomé.

Allí algunos profesores no tragaban con nuestro origen almeriense. Nos trataban mal, nos ponían malas notas y no nos querían en la escuela porque éramos de Almería.

Me diréis que eso pasaba en todas las escuelas. Puede que sí. Pero para nosotros fue difícil lidiar con nuestra procedencia. 

Al haber nacido hipoacúsico, siempre fui objeto de burlas de algún maestro. Eso también me ocurrió en la escuela Virgen del Pilar.

Pasearme por el mundo oyendo miles de voces de gente que habla y soy incapaz de entender, no ha me ha quitado el sueño. Sabiendo de la hipocresía de la gente, me involucré en vivir mi vida disfrutando lo más que podía.

Algunos quisieron hacerme creer que vivir el hoy no tiene futuro. Me gustó mirar hacia adelante para no ser presa de ningún pasado. 

Durante mis viajes aproveché para entrar en bibliotecas y ilustrarme buscando mis ancestros. 

Fue tarea imposible. El ADN solo es una identidad biológica. No explica por qué me llamo como me llamo. Tampoco concreta de dónde vengo ni hacía dónde voy. 

Saldrán montones de raíces de origen genético pero ni un solo dato que certifiquen mis nombres actuales, ni cómo se llamaban mis ancestros, por ejemplo, en tiempos de Al-Ándalus.

Sinceramente me sentí profundamente decepcionado de leer tantas mentiras y encontrar tanta falsedad documental. 

Sabemos quiénes controlan lo que no quieren que sepamos. Los libros cuentan su versión sin decirnos de forma directa que en Almería fuimos invadidos.

Hicieron trizas cualquier rastro ancestral de nuestra raza mediterránea, las raíces de muchos barrioalteros y almerienses.

Supe que en la antigüedad, tribus rusas exterminaron a todos los hombres pobladores autóctonos de la península Ibérica. Copularon con las hembras y tuvieron descendencia. Eso quedó escrito en nuestro ADN. 

Lo más interesante que he leído habla sobre la antropología de nuestros pies, que ocultan muchas verdades más allá de nuestro pasado genético por la morfología de nuestro cuerpo. 

No es porque yo lo diga. Está escrito en los libros egipcios, en los tratados de yoga y medicina hindúes y chinos. Sabemos que la salud de nuestro cuerpo empieza por los pies. 

Nuestros pies nos cuentan lo que queremos saber, nuestros verdaderos nombres y cómo sobrevivieron nuestros antepasados.

Tengo escrita una novela mitológica de aventuras, "Alfa y Omega." En ella cuento que tres mil años antes de nuestra era, éramos atlantes de la Atlántida, lo que el origen de la palabra Al-Ándalus viene a significar precisamente. 

Los fenicios con su imperio mercantil por todo el Mediterráneo, también están en nuestro ADN. Pero aún más la gente procedente del único imperio que ha sobrevivido hasta nuestros días, el egipcio. 

Muchos somos egipcios en la misma proporción que la mayoría de la población turca son de ascendencia helénica.

Yendo más lejos, los creadores del Imperio Romano eran troyanos. Rómulo y Remo eran de origen troyano, no eran etruscos. 

El ADN de los barrioalteros autóctonos almerienses tienen mucho más de cartagineses que de romanos. Se lo leí de reojo a un escritor que textualmente dijo que "fuimos fenicios y también cartagineses." Pero los cartagineses eran de procedencia fenicia. No?.

Busqué datos de lo ocurrido en el Referéndum de Autonomía de Andalucía, casi han borrado que Almería y Granada votaron en contra de unirse a una Andalucía con capital en Sevilla.

Muchos hemos olvidado que en la escuela estudiamos hasta bien entrados los años 1980, que Almería era parte de Andalucía Oriental o Alta Andalucía, una región que también era región militar con CIR en Viator.

Tampoco nos cuentan que la bandera blanca y verde era un estandarte de Almotacín. 

Que la estrella que aparece en muchos edificios del antiguo reino nazarí es Venus y la encontrarás en la Alhambra de Granada lo mismo que en la Alcazaba de Almería, así como las Columnas de Heracles y los leones.

El ADN de los barrioalteros como la de los almerienses, no va en consonancia con sus apellidos ni con sus nombres. Muchos estamos más cerca de la ascendencia cartaginesa que romana porque somos raza mediterránea, helenos y egipcios.

Lo dicen nuestras tradiciones milenarias a pesar de haber sido suplantadas. Nuestra morfología, la constitución de nuestros huesos, nuestros ojos y la forma de nuestro rostro.

Todo esto ha sido escrito en nuestro ADN generación tras generación, incluyendo todos nuestros miedos.

No hace falta más que darse un baño de pies y observarlos detenidamente para saber quiénes somos y de dónde venimos.




jueves, 6 de junio de 2024

Lo que puedo enseñar sobre entrenamiento de alta capacidad orgánica al fútbol del Barrio Alto de Almería

En todos los deportes de élite incluido el fútbol, si entrenas mal, se verá en la cancha o en el descampado. No se trata de entrenar más sino de entrenar bien.

Viendo la debacle de los equipos andaluces incluyendo al Almería, lo que tiene que hacer un equipo de fútbol es arrasar y agujerear la red del equipo rival. No valen cuentos ni filosofía barata. O arrasas o al carajo.

Ya le dije a unos amigos del barrio del paso de Pepe Mel por el Málaga CF. Fútbol de especulación al más alto nivel. Objetivo: salvar al Almería. Han logrado que el equipo baje a semi profesionales ya que segunda división es pasteleo.

Si un día voy a Almería y paso por el barrio, tendría mucho que enseñar sobre entrenamiento. 

Muchos creen que sacándose la licenciatura o el carnet de entrenador van a barrer. Es como si te sacas el carnet de conducir y crees que vas a pilotar un Formula 1, hasta que la verdad te golpea en toda la cara.

Entiendo perfectamente que el Plus Ultra es un club de aficionados. Estará bien en la división comarcal que juega actualmente porque para acceder a primera división también se necesita mucho dinero.

El dinero no lo es todo si tienes un sistema propio de entrenamiento, aunque sea básico se puede mejorar fácilmente sólo con talento. 

Lo que pasa es que el talento siempre es autodidacta. Un individuo que desarrolla una tesis académica nunca tendrá el nivel de un autodidacta ni por asomo. 

Siendo entrenador chatarra alguno hay que se cree en el nivel de un atleta superior. Pero digámoslo claramente: un futbolista puede hacer todos los malabares que quiera, pero si le falta preparación física, le temblará el pulso y le subirá un porrón el lactato en sangre, y al primer esprint de 90 metros le entrará una pájara tan grande, que no podrá ver ni los 7,32 x 2,44 metros de ninguna portería.

El descampado llano de 90 x 45 metros le parecerá una montaña inabarcable. Y si no se desmaya allí mismo, habrá tenido la suerte de sobrevivir en medio de la nada. Seguro que preferiría hacer malabares con el balón a hacer el ridículo en cualquier campo de fútbol. 

Ya sabemos que los dinerales que cobran los futbolistas, no van en consonancia con lo que prometen. Lo que cobran es un abuso que perjudica al fútbol por no saber ni hacer nada. 

Si no lo entrena un aplicado entrenador aunque tenga un sistema chatarra, se ahogarán en los partidos más rápido que quien corre una prueba de 3 kilómetros y se ahoga en el primer kilómetro.

Sé que os gusta que hable del barrio, pero yo sólo viví en el Barrio Alto mis primeros doce años y no recuerdo casi nada. Por eso hablando de fútbol hablo del barrio, porque en deporte tengo conocimientos ilimitados. 

Además el fútbol ha sido siempre la base social por excelencia del Barrio Alto, aunque no sea la única. Cualquiera de nosotros jugó al fútbol y soñó con ser futbolista de élite, al menos de la talla de Manuel Ibáñez Nieto con 14 años siendo fiel al Plus Ultra CF. O como Juan Barrionuevo Expósito "Compadre" y su gran trayectoria como futbolista.

Me ha tocado ver que es muy difícil alcanzar la influencia de la familia Soler Barrionuevo en el Barrio Alto. Ganan por goleada. Ignoraba que la mayoría de mis vecinos eran Soler Barrionuevo. 

Quién dice que no puedo hacer que un entrenador de categorías inferiores se convierta en un entrenador de altas capacidades en primera división?.



     Juan Soler Expósito "El Compadre"






Este gráfico de abajo muestra 5 zonas de entrenamiento. Para simplificar las zonas de entrenamiento voy a poner un ejemplo de 3 zonas.

1. Si quieres alcanzar la zona 1, tienes que implementar un ejercicio de capacidad láctica o potencia láctica.

2. Si quieres alcanzar un ejercicio de umbral aeróbicos-anaeróbico tienes que hacer un ejercicio de capacidad láctica para llegar a un ejercicio de umbral aeróbicos-anaeróbico.

3. Para alcanzar el umbral altamente anaeróbico, primero necesitas hacer un ejercicio de capacidad láctica para poder hacer otro ejercicio de umbral aeróbico-anaeróbico, para alcanzar y poder hacer otro ejercicio diferente de altamente anaeróbico. (De Línea Roja mejor ni hablamos).



viernes, 17 de mayo de 2024

Los murciélagos llenaban las calles al atardecer en el Barrio Alto de Almería

En la ciudad donde me llevaron cuando nos fuimos del Barrio Alto no había murciélagos. Un detalle enorme que eché en falta el resto de mi vida.

Me acuerdo incluso cómo aprendimos a cazarlos golpeando con un palo o una caña no demasiado fuerte para derribarlos en su veloz vuelo. 

Era cogerlos del suelo y acariciarlos sintiendo lo pequeños que eran hasta que los volvíamos a soltar para intentar coger otro más grande.

Nunca me olvidé aquellos atardeceres asombrosos que nunca volverán. Los vecinos sentados en la puerta de las casas en sillas y taburetes, o en el mismo escalón de la entrada mientras los murciélagos, supongo que la especie enana, revoloteaban por cientos a media altura de las azoteas.

Antes de escribir este post, he leído otros artículos para informarme porque siempre me he preguntado de dónde procedían nuestros queridos vecinos barrioalteros. 

Pues en la mística se cree que la presencia de murciélagos aleja la negatividad del hogar y de las personas, y hay quienes sostienen que traen buena fortuna porque limpian el entorno de insectos dañinos, abriendo camino a cosas positivas que se avecinan en un futuro no muy lejano.

Los murciélagos son nocturnos y realizan su mayor actividad durante la noche para descansar durante el día. Anidan y se refugian en cuevas, minas abandonadas, árboles, debajo de aleros o del tejado, en el falso techo, en la chimenea, en grietas, cerca de tuberías, en buhardillas o desvanes, debajo de los puentes e incluso en los huecos de los edificios de las ciudades.

Se cree que cuando vuelan por cientos y millares por la noche, anuncian el buen tiempo. Los murciélagos son los mamíferos de reproducción más lenta del mundo y el embarazo es más largo que otras especies, teniendo como mucho una cría al año siendo muy raro que nazcan dos en el mismo embarazo. Por eso son extremadamente vulnerables a la extinción.

No salen durante el día porque sus delgadas alas oscuras absorben fácilmente los rayos del sol, y podría tener consecuencias nefastas por riesgo de aumentar excesivamente su temperatura.

Viven entre 20 y 30 años y pueden volar a velocidades de hasta 80 kilómetros por hora alimentándose de insectos y pequeños animales, y igual que las abejas y otros insectos, cumplen con la importante función de la naturaleza como es la polinización, sin la cual muchas especies de plantas no podrían reproducirse.

Tengo entendido que los murciélagos son artífices realmente beneficiosos por sus interacciones en los ecosistemas agrícolas, siendo los depredadores más efectivos contra la Tuta absoluta, a un nivel por encima de las golondrinas, los vencejos y los reptiles. 

Eché mucho de menos verlos volar por las tardes al anochecer. Me recuerdan que las calles del Barrio Alto se alineaban de este a oeste como para ver aquellos cielos rojos y anaranjados de nuestra niñez. 



jueves, 22 de febrero de 2024

El Tao de la Cultura del Fútbol en el Barrio Alto

(Dedicado a los infravalorados delantero centro).

El Tao, traducido como «el camino» o «la vía» por donde transcurre la existencia, es el orden innombrable inmanente del universo. 

Es la ley eterna que aglutina lo vivo y lo inerte, lo real y lo místico, lo concreto y lo abstracto, y según las enseñanzas de Lao-Tsé nos lleva a comprender y vivir conforme al Tao.

Vi muchas veces correr con manifiesta desesperación, a un defensa de un equipo cualquiera defendiendo su área. Justo en un momento, robó el balón a un delantero atacante, se lo pasó a un medio lateral que se puso a correr como un verdadero diablo, pasando el balón a un compañero que se lo devolvía para ir salvando los obstáculos de los jugadores rivales, y así enfiló veloz con el objetivo de agujerear la portería rival. 

Se encontró con la defensa en los bordes del área grande, y una fuerte muralla en el área pequeña que cubría toda la portería.

A pesar de tener un compañero delantero centro descolocado que desestabilizó la defensa rival, tiró a puerta y su disparó lo controló con facilidad un defensa sin mayores problemas, dejando su intervención en una anécdota, y sin importancia la peligrosa escapada.

He visto en los campos de fútbol a lo largo de los años, disparos muy lejanos de jugadores desesperados, con la mala intención de hundir la lucha, por la salvación de más de un club castigado por la inoperancia y el desconcierto.

Observé repetidas veces los intentos de los delanteros de colarse entre defensas rivales bien colocadas, para obstaculizar y desestabilizar las evoluciones defensivas.

Y a pesar de eso, los ágiles cancerberos bloquearon y desviaron los disparos a gol, provocando las crisis de resultados en las delanteras que más prometían, que de no atinar, enviaban los balones por las esquinas.

Los rechaces de los disparos, los volvían a controlar las temibles defensas rivales, cuyos jugadores corrían a tal modo, que en un plis plas con el balón entre las piernas, llegaban al área de la portería rival, desestabilizando por la vía rápida la defensa, dejando al portero desolado, saboreando que nunca tuvo la más mínima opción de desviar con éxito el balón, rebotado en las piernas de algún delantero centro, que no estaba fuera de juego y atinó con desparpajo a colocar la pelota dentro de su portería.

Incrédulo en algún partido, observé a un defensa local robar un balón en pleno ataque y acoso a su portería. Salió pitando controlando el balón a mucha velocidad, con la malvada intención de empatar el partido en los minutos finales, teniendo en un puño el gol que significaba el descenso o la permanencia, en una carrera impresionante en la que incluso el portero, se sumó al ataque con la posibilidad de rematar enviando el balón a la red.

Pero un defensa rival pudo robar el balón como Almanzor saqueó la iglesia de Santiago y arrastró la campana por toda la Vía de la Plata. 

Corrió tan rápido que en veinte segundos alcanzó la portería sin portero, y para asegurarse de no ser alcanzado, entró con el balón entre las piernas hasta la red. 

El gol fue replicado con un fuerte murmullo en toda la grada y en todos los rincones del estadio. Llevaba el veneno del descenso en la más dura de las derrotas.

Terminado el partido, los jugadores del equipo tuvieron la humana acción de reunirse en el centro del campo formando una piña, con el único fin de saludar a los aficionados y enviar un mensaje a los equipos rivales con los que tendrá que jugarse la credibilidad que le queda para terminar de salvarse o descender.

A la piña le faltó la sal y la brea marina, con un poco de bicarbonato empapado en vinagre agrio de lo más peleón, apto para desatacar las tripas, de aquellos que se aprovechan de las crisis ejecutivas y deportivas, para pisotear los colores del escudo que les paga.

Los aficionados deberían saber, que muchos vienen a hincharse de pescaítos fritos que alimentan el alma de un club. Los mercenarios odian a los fieros y terribles guerreros míticos del Reino Futbolero, de quienes aprendimos a amar la cultura balompédica mediterránea, la de los colores que nos representan y nos sentimos identificados. 

Lo peor de los mercenarios, son los que llegan con la aureola de matadores, pero sus acciones pecan enseguida, robando la victoria para inculcarnos la derrota.

Nunca conocí a ningún futbolista que haya sabido entrenarse por sí mismo. Todos dependen de quienes los entrenan en el club. Suelen ser los menos eficientes en los partidos, desagradablemente ausentes cuando un club se juega la salvación o el descenso.

Los ojos tienen que brillar como la Luna en los tiempos más fieros, para demostrar quiénes fueron los grandes guerreros del Mítico Reino de la Cultura del Fútbol.

Metan miedo a los rivales endosándole tantos goles, que la derrota les sea amarga, y les provoqué dolor de cabeza.


El Tao de la Cultura del Fútbol en el Barrio Alto



lunes, 5 de febrero de 2024

La panacea mental de mi abuelo Bernabé, que se apellidaba Sánchez

Os voy a contar lo de mi abuelo paterno, que se llamaba Bernabé pero su segundo apellido era Sánchez.

Apenas lo vi siendo niño, pero cuando nos visitaba reconocía enseguida y de lejos su voz machacona que tronaba sobre las voces de sus admiradoras con un retumbar único en mis oídos que me ha durado para siempre.

Vivió en varios sitios durante la década desde mi nacimiento. Llegaba en una furgoneta de línea privada que me han chivado que era Mercedes Benz usada para el transporte de nueve personas más equipaje y lo traían hasta la misma puerta de la casa de mi tía Pepa, que nosotros éramos vecinos pared con pared.

Creo que por aquella época vivía en Murtas o en algún pueblo de Almería. Enviudó de mi abuela Josefa en los años 50. No creo que se casara en segunda nupcias porque no vi ninguna abuela madrastra pero intuí que tuvo relaciones estrechas con otras señoras que no conocí.

Así que desde donde fuera que viniese la furgoneta cuadrada Mercedes Benz lo traía hasta la misma puerta de mi tía Pepa, su hija mayor, teniendo cuatro hijos, mi padre el tercero, mi tía Antonia la segunda y mi tía Kika la más pequeña.

A pesar de no haberlo conocido mucho, con los años me enteré de cosas, por ejemplo, la relación que existía con los Bernabé de mi familia materna. 

Y mira por dónde el nombre de mi abuelo Bernabé paterno se lo puso el bisabuelo Bernabé materno, es decir, el abuelo de mi madre. 

Parece ser que hubo unos años de hambruna y pobreza en Almería y tener un padrino en la familia fue un gran escape cuando no se tenía de nada y otros tenían para repartir. Aunque también pudo haber sido por otra cuestión que mi bisabuelo materno bautizara a mi abuelo paterno. 

Así que el nombre Bernabé pasó de mi bisabuelo materno a mi abuelo paterno, y resulta que mi bisabuelo materno se llamó Bernabé, y su hijo, y su nieto, el  hermano mayor de mi madre, se llamó Bernabé, y mi abuelo paterno se llamó Bernabé y mi padre se llamó Bernabé.

Mi vida se vio envuelta por el Bernabé paterno y el Bernabé materno hermano mayor de mi madre. Y solo conocí a mi abuelo Bernabé paterno que murió en la segunda mitad de los años 70 de viejo, y mi abuelo Bernabé materno murió por circunstancias como mi abuela paterna, a finales de los años 50.

O sea que yo sepa, contando los Bernabé de mi familia, soy Bernabé VI, alias Lin Ramírez Herrada Sánchez Zapata García Belmonte Ruíz Segura.  🌞Toma ya!.

Yo recuerdo que a mi abuelo Bernabé paterno lo operaron en el hospital al otro lado de la Rambla junto a la entonces Policía Armada y mi madre nos llevó a verlo. 

Verlo postrado en aquella cama y oírlo con esa voz chillona, me puso muy triste. Que fuera una operación en el aparato reproductor y urinario lo oí en el cotilleo entre vecinas de la calle Martínez a pesar de mi hipoacusia severa sin que me lo contase nadie.

Una cosa que no me entra en la cabeza fue la panacea mental que sufrió mi abuelo. No sé si van a entender a lo que me refiero, ese estado de sentirse enamorado y poner cara bobo todo el santo día, pensando a todas horas en la misma persona que ha hipnotizado mis sensibilidades. 

No lo supe hasta que me pasó una vez y después de sufrirlo no dejé que me ocurriera nunca más. Principalmente porque no era buena persona la que hipnotizó mis sensibilidades. Así que nunca más volví a caer en esa trampa ni en los encantamientos porque siempre saldría perdiendo.

No me gustó ser Bernabé VI. Preferí ser Lin a secas, y no he dejado que otras personas se adueñasen de mi vida, y menos aún las que vinieron dándome ultimátum. Ninguna que me haya hecho daño me ha pedido perdón pero yo he ido con todo por delante. Con mi vida y mis viajes por media Europa.

Por eso guardo este grato recuerdo de mi abuelo Bernabé paterno sentado en el salón de mi casa. Oyó a la vecina de la esquina hablar con otras vecinas en la calle y galante se levantó del sillón y salió pitando a la calle sin su bastón pero con su miopía atroz.

Con el cuerpo henchido de orgullo, machote todo nervios, bajaba para la plazoleta Hornero y en uno de esos huecos producto de las ruedas de las carretas, pisó en falso y fue a parar al suelo a peso muerto gracias a aquella panacea mental, con tan mala fortuna que se rompió los huesos del brazo que utilizó para protegerse, y lo tuvieron que llevar a la Cruz Roja o a la Casa Socorro. 🌞Qué sé yo!

Al otro día vino a mi casa desde la casa de mi tía Pepa y se sentó en el sillón del salón con el brazo escayolado. Entonces el salón se llenó de vecinas y llegué a pensar que mi abuelo era un verdadero conquistador con todas estas mujeres agasajándolo con café, pastelitos o alguna otra cosa que picar. A lo mejor hasta salió borracho con tanta copita de anís y coñac.

¡Menudo bribón!.




                   



miércoles, 24 de enero de 2024

Aprendiendo a jugar al fútbol en el Barrio Alto

No recuerdo cómo aprendí a jugar al fútbol. Me da la impresión que ya sabía jugar. Algún amigo de la infancia, seguramente mi amigo Antonio que vivía en calle Pescadores, me engancharía al fútbol con los niños de la plaza Mula del Barrio Alto.

A mí me gustaba la incomprendida labor de ser delantero centro, posición que en basket o balonmano llaman pivote, que muchos "fieras de salón" llaman "estar de pescaera" y nadie entiende que consiste en un ardúo juego posicional para bloquear la defensa contraria. 

Yo tenía y sigo teniendo un toque de cabeza precioso que nadie supo valorar ni aprovechar. Más aún la jauría de intrusos que usurpan las direcciones deportivas de muchos clubes.

La particular tropa de entrenadores de nueva hornada entienden por futbolista el individuo que se dedica a dar regates, seña de identidad de muchos clubes que tienen clavada el estigma de perdedores.

Muchos de mis amigos de la niñez en el Barrio Alto apuntaron con llegar a ser en el futuro grandes futbolistas. Pero yo siempre supe que faltaba algo que tenía mucho más valor que tener en el equipo a un regateador profesional que en cuanto se canse, le quitan el balón y no tiene fuerzas para recuperar.

Muchos clubes lo arreglan todo con dinero contratando futbolistas. Carecen de una tabla de entrenamiento que les podía ahorrar muchísimo dinero y muchísimos disgustos con jugadores que una vez contratados no rinden.

A veces pienso en lo que hubiéramos conseguido los futbolistas de la plaza Mula del Barrio Alto si la vida no nos hubiese llevado por derroteros graves y crueles arrastrados por circunstancias imposibles. 

Sabiendo como soy pienso que en otras circunstancias hubiese llegado al mismo sitio de sabiduría atlética y personal donde estoy ahora. Tal vez de haber tenido una conexión fluida con mis amidos futbolistas de barrio hubiésemos sido capaces incluso de llegar a primera división goleando a palizas a los grandes clubes. 

El problema es que por entonces yo no tenía conocimientos tan avanzados de entrenamientos de alta intensidad anaeróbica. Ni siquiera conocía mi sistema de Línea Roja. 

Ni sabía que las rutinas basadas en "Circuitos" que se usan en el fútbol actualmente alcanzan como mucho un nivel patético tan mediocre como el 80% de la capacidad orgánica. Expresado en español, "cualquier persona en su vida diaria alcanza el 80% de su capacidad con solo agacharse y levantarse." Parece mentira que paguen tantos dinerales a entrenadores chatarra.

Por entonces yo era un niño de menor edad que la mayoría. Creo que algunos nos llevábamos meses pero en el grupo de la plaza Mula había también niños mayores que nos sacaban varios años.

Yo cuando me fui del barrio tenía aproximadamente doce años y donde me llevaron no existía la misma sociología futbolística que en el Barrio Alto y ni tan siquiera tenía a los amigos de la niñez.

En el barrio éramos poco más o menos un enjambre de niños que jugábamos al fútbol en ese particular descampado de la plaza Mula, un teatro de los sueños para ser un figura del fútbol mundial.

Cada día de nuestra niñez soñando en la escuela sentados en nuestros pupitres sin prestar atención a las aburridas explicaciones de los maestros de la época de los años 60 del siglo pasado. 

Lo nuestro era soñar despiertos que metíamos un gol escalofriante colocados en una posición imposible rasgando el aire que levantaba, que de repente teníamos el maestro encima dándonos un toque con la regla de madera en las manos sacándonos del sueño.  

"Qué coño estás haciendo?. Estás sordillo o qué?. Presta atención a la pizarra?." Y el maestro que nos ha jodido el gol dándonos un buen tirón de orejas.

En el Oriente CF no llegué a jugar pero nunca olvidé el San Lucas de don Lucas Verdegay.

Tampoco olvidé a los amigos futbolistas de la niñez: Lucas, Paco, Quino, Yubri, Antonio Soler, Joaquín, Juan Diego, Pío, Yoni, José Manuel, Rafa, Kempes, Paco, Tonda, Luís, Chacón, Emilio, José, mi hermano Pepe, Luus, Jesús, Moreno y Juan Antonio, Fajardo (no recuerdo su rostro pero sí su nombre), Antonio de calle Pescadores, Presenta.

Si a alguien no lo nombro que me lo diga.





domingo, 24 de diciembre de 2023

Las Felices Fiestas en el Barrio Alto de Almería

Llegan las Fiestas Navideñas y hace tiempo que no escribo nada para el grupo. Me gustaría dar un repaso a aquella época que en el barrio todo era gritos de niños por todas partes en medio del desolado nivel de vida que si nos fijamos no ha cambiado mucho. 

El único cambio que percibo es que nos dejan vivir en casas con paredes fuertes y cimientos potentes pero la miseria y el acceso a la riqueza producto de la gente común se la siguen quedando los mismos de siempre. 

Que nadie se engañe. Los que mandan en el sarao democrático siguen siendo los mismos del poder financiero que mandaban durante la República. Los mismos oligarcas con sus empresas pero con otros nombres. 

Me acuerdo cómo se anegaba el patio de mi casa cuando llovía abundantemente, que por causa obvia no corría el agua por los viejos desagües. Con tanta lluvia la calle Martínez se tornaba una avenida. Lo mismo que la calle Pescadores y la calle Morales, ya que el chorro que corría por la calle Real del Barrio Alto bajaba por calle Patrón y por las calles adyacentes hacia la plaza Mula y la calle Verbena. 

Una vez se estancaba en la plaza Horneros formaba grandes barrizales en tiempos que aún no habían rebajado la cuesta de salida a Carretera de Ronda que da justo frente a la Cruz Roja.

Entonces el agua salía por el callejón del Pajero y la veíamos correr toda para abajo hacia la estación del ferrocarril, para bordeando el cuartel de los civiles, llegar a la desembocadura de la rambla, ya que todo lo del Barrio Alto va a parar al mar, incluso los sueños. 

Siendo hijo único los Reyes Magos me traían un aluvión de juguetes que para mí era imposible de gestionar. Mi madre los guardaba en la camareta encima del pasillo sin que me interesara mucho por ellos.  

Recuerdo jugar a las casitas con la vecina de enfrente. No me acuerdo de haber jugado con un hermoso caballo de cartón enorme que me era imposible cabalgar.

Me acuerdo tener un triciclo y no usarlo apenas. También tuve un tren eléctrico pero no tengo consciencia de haber jugado con los vagones enchufando el cable a la electricidad, cosa bastante improbable para un niño de menos de dos años. 

Me acuerdo jugar con los vagones años después metiéndolos en el agua de la pila del patio hasta destrozarlos imaginando vivír mil aventuras.

Cuando nacieron mis hermanos los únicos juguetes que recibíamos eran los lapiceros de la época con bolígrafos, lápices, gomas, reglas y sacapuntas.

Personalmente seguí jugando con juguetes hasta los quince o los dieciséis años, que me metieron a trabajar de pinche de cocina en un hotel de la Costa, y allí me robaron lo que me quedaba de la niñez. 

No hubo día que los jefes de cocina, los otros pinches y los camareros, me acosaran llamándome cualquier cosa fea. Me invitaron a ir a bailar por primera vez a una discoteca y se llevaron un chasco bien gordo. 

Ligué enseguida con americanas de la universidad de Ohio hospedadas en nuestra cadena hotelera, tuve líos con ellas y ya no me invitaron nunca más a ninguna discoteca. 

Siempre me he acordado de las Fiestas Navideñas del Barrio Alto. Mi madre solía cocinar roscos de vino. Seguro que os acordáis de lo que pasaba con los roscos de vino cuando un invitado o invitada les hincaba el diente. Yo me hinchaba de reír.

Os leí en alguna ocasión que en todas las casas era costumbre tener en el salón una bandeja con alguna botella de alcohol, anís, coñac o quina, acompañado de peladillas, mantecados de almendras y roscos de vino.

Yo ayudaba a mi madre a estirar la masa del rosco y en algunos pocos introducíamos un trozo de hilo de coser como una pequeña broma para los invitados que al saborear el aperitivo se le enganchaba los dientes provocando las risas. 

Pero los mejores regalos navideños que yo recuerdo son cuando mi padre o mi madre traían a casa una caja de cartón blanca muy singular de la pastelería.

La caja, enorme y grande, contenía medianoches, medialunas, pasteles de coco, medialunas de merengue, pasteles de limón, pasteles de naranja, de chocolate, medialunas de crema y chocolate, de cabello de ángel, etcétera. 

Había tantos pasteles que no dábamos abasto durante varios días y lo compartíamos con amigos nuestros, vecinos y personas cercanas de nuestro vivir diario antes de que se echaran a perder. 

Mi madre invitaba siempre a vecinas que se habían convertido en nuevas amigas y confidentes. No recuerdo ningún día que en el salón de mi casa no tuviéramos una visita.

Lo siento mucho por los juguetes que estuvieron años guardados en la camareta del pasillo. 

Ninguno se salvó de morir ahogado en la pila del patio, excepto las bicicletas, que me las robaron. 

Aún espero sacarme la licencia de detective para descubrir quiénes fueron y hacerles pagar muy caro. 

Felices fiestas, Barrio Alto.




domingo, 22 de octubre de 2023

Los emigrantes que se fueron del Barrio Alto de Almería

En Almería nunca hubo sitio para los hijos y en el Barrio Alto no todos tenían un futuro próximo o lejano.
Las consecuencias de la emigración las provoca el poder político, que bloquea las oportunidades de las personas con talento y ideas, cuando no las roba impidiendo el sustento de las familias si a cambio no les reporta suculentos intereses. 

Las personas con algo más que una cabeza sobre los hombros, tenemos la capacidad de visualizar, reflexionar y obtener, una crítica cruel a partir de situaciones que se generan en las personas que viven la pobreza y la falta de oportunidades.

Es muy fácil ofrecer un dictamen de menosprecio contra la persona valiente que sufre pobreza y es discriminada. 

A los talentos barrioalteros que se les invitó a emigrar nunca más regresaron porque donde residen tienen un amplio abanico de oportunidades que han hecho crecer su familia y multiplicarse.

Durante años estuve recorriendo los Pirineos de cabo a rabo. Los franceses, aragoneses y los catalanes. Allí en algún lugar siempre había un almeriense aunque no se diese a conocer. 

Estaba sentado un día cualquiera en la estación del ferrocarril de Ribas de Freser esperando un tren cualquiera hacia cualquier parte en el momento que yo decidiera irme, actitud muy normal en mi forma de viajar.

El jefe de la estación me saludó y me preguntó a dónde me dirigía. Le dije que no lo sabía porque en ese momento no tenía decidido a dónde ir. Le pregunté qué era Nuria y el horario del tren cremallera. 

- De dónde es usted?.
- De Almería
- Aaaaahhh, pues yo también.
- Yo del Barrio Alto
- Y yo... Glup!...

Nos estrechamos las manos y nos miramos. No quisimos profundizar nuestra zona de nacimiento, nuestra calle ni nuestras familias.

En Francia igual, varias veces lo mismo a lo largo de dos décadas, almerienses trabajando. 

Me encontré con una mujer bajita del Barrio Alto en los alrededores de la estación del tren de Olorón Sainte Marie. 

En Lourdes, en Tarbes y en Luz-Saint Sauveur, hombres almerienses, posiblemente algún barrioaltero, trabajando. 

Recuerdo a una mujer muy guapa del barrio más alta que yo, jefa de estación de tren en Londres cerca Trafalgar, creo que era la Charing Cross, no estoy seguro. 

Llegué a esa estación muy temprano tras un recorrido apasionante que consistía en ver dirigirse a sus trabajos a los ciudadanos ingleses auténticos no inmigrantes. 

La mujer jefa de la estación me preguntó en español si era español y resultó ser de Almería y del barrio. 

Hablamos un ratico que le conté que llevaba casi dos semanas durmiendo todas las noches en la estación de Gatwich donde me duchaba. 

Me negué a ir a un hotel a pesar de que me salía más caro el tren todas las noches para dormir en Gatwich en una butaca de la sala de espera. 

Tras un largo verano de trabajo que gané medio millón de pesetas, me divertía como un poseso viajando en tren por toda la zona sur hasta Surrey.

Un día llegué a la estación de autobuses de Tarragona y en un bar de los alrededores me encontré con un barrioaltero emigrado en los años 50. Me contó que trabajó como peón en la construcción del Metro de Barcelona. 
 
Da la casualidad que un día paseando por la Rambla de Barcelona me senté en un banco junto a un hombre mayor que resultó ser almeriense que también había trabajado en las obras del Metro.

En mi familia también hay emigrantes. Mi tio Nicolás Herrada tuvo que irse a Barcelona siendo un experto mecánico. Allí continuó sus estudios porque ni en Melilla ni en Almería existían oportunidades. Trabajó toda su vida en los talleres de los coches de la policía.

Quien tenga el valor de mirar hacia atrás, verá las huellas de la miseria y la podredumbre fanática de los últimos ochenta años de políticas destructivas. 

El pulso de un barrio, de una ciudad y de un país, se mide por el valor de la pensión mínima. Os lo dice un sociólogo especialista autodidacta.

No cuesta nada entender que la miseria no existe. Sí existen los miserables.




jueves, 19 de octubre de 2023

La crisis del fútbol barrioaltero en el Barrio Alto de Almería

Hace bastante tiempo que no escribo un post barrioaltero sobre el fútbol del Barrio Alto.

Y es que al fin y al cabo el fútbol de élite de una ciudad es firme reflejo de lo que ocurre en su fútbol de aficionados.

He visto un comentario de El Yubri, crítico con lo que le está ocurriendo al Almería. Y como digo, para mí viene a ser un espejo de lo que ocurre a los clubes aficionados.

Un individuo que obtiene el título universitario o carnet de entrenador no significa nada de nada para mí. Y les voy a decir por qué.

Como corredor que he vivido en los Pirineos compitiendo en carreras de montaña, los ganadores hemos subido corriendo por los valles hasta la cima de los collados bajando y subiendo varias veces para alcanzar la cumbre de la carrera con altitudes cercanas a los 3.000 metros, para descender y llegar a la meta en tiempos totales alrededor de los 90 minutos, dependiendo la distancia que había que recorrer.

Personalmente no he podido ganar ninguna carrera, pero sí he quedado segundo varias veces. Y también he quedado entre los mejores diez primeros y entre los mejores quince primeros. 

O sea que llegué a ser Subcampeón de Europa en una trail running de altísimo nivel hace más de veinte años, aunque la carrera ya no exista y la hayan limpiado con un borrón para crear una prueba nueva.

Lo que les estoy contando es una pequeña introducción para que entiendan los niveles de capacidad física y entrenamiento físico. 

Muchos lo negaran porque no les conviene. No quieren que se les vea que con titulitos universitarios y carnet de entrenador de fútbol son unos pardillos, o chatarras como los llamo yo.

Subir una montaña corriendo requiere de una condición física de excelencia muy superior. 

Durante las trail running de montaña que yo subí corrimos por carriles y veredas, y más arriba la montaña estaba pelada por el frío, sin una selva donde protegerse.

Subirla equivale a tener muchísima fuerza para correr a ritmos entre 5 y 8 minutos por kilómetro donde las rampas más fáciles rondan el 8% de media. Y sin acojonarse cuando llegan las paredes más duras y escarpadas entre el 30% y 80% de media, sin hacer el lelo gastando la energía necesaria para el retorno.

Cuando corremos de vuelta, los descensos suelen ser terribles. Lo sabe quienes han hecho senderismo y han hecho cumbre. 

Cuando llegamos a las veredas, quizás podamos aplicar velocidad antes de salir desbocados por carriles rompepiernas con vaivenes sube y baja.  

Es cuando más locos corremos. Vamos sueltos y olemos el final de la  prueba. Miramos constantemente en el pulsómetro los tiempos parciales de paso que estamos registrando viendo en los carteles los kilómetros que faltan para llegar a la meta. 

Así después sabemos los ritmos de velocidad parciales y totales, y también los ritmos cardíacos que hemos soportado corriendo para ser los ganadores. 

Por eso sé que quienes me ganaron fueron más rápidos en los ascensos. Avisados tuvieron la suerte de sacarme suficiente ventana subiendo para que no los pudiese coger bajando.

Y es que en los descensos no me ganaba nadie. Si no me sacaban la suficiente distancia les iba a alcanzar y iban a sufrir verme correr a velocidades medias alrededor de 2:30 minutos por kilómetro. 

Es decir, mi nivel de perfomance física es de 2:30 minutos por kilómetro y sé cómo entrenarme como especialista autodidacta.

Sin embargo, un individuo con título universitario o carnet de entrenador de fútbol ha estudiado mucho en un pupitre. 

No tiene registro ninguno ni ningún nivel que pueda demostrar. Es como un aficionado que se cree futbolista engordando en el sillón de su casa. 

El nivel físico de un entrenador cualquiera es que no tiene nivel. Da igual si entrena clubes de fútbol del Barrio Alto, en el Plus Ultra o en el Almería.

Si los pones a correr cualquier prueba de 5 kilómetros que se hacen en los barrios, sabrás cuál es su nivel.

No te extrañe que muchos se paseen por el fútbol profesional de derrota en derrota pero cobrando dinerales. 

Y yo me pregunto porque no devuelven el dinero de los partidos con derrota ya que se le contrata precisamente para que gane y no para que pierda.

En general los buenos futbolistas tienen niveles alrededor de los 5 minutos por kilómetro. La mayoría se ahoga en cuanto les juega un futbolista a la contra con un tren de carrera de 4 minutos por kilómetro.

Algunos futbolistas se sienten tan orgullosos corriendo a 3:00 minutos por kilómetro dos o tres tiradas que se enfadan enseguida y se desesperan cuando se les replica que los partidos de fútbol durán 100 minutos, lo equivalente a correr medias alrededor de diez kilómetros. 

Un jugador que corre a 3:00 minutos por kilómetro dos o tres tiradas durante un partido, se pasa los siete kilómetros restantes de dicho partido deambulando ahogado por un pírrico descampado de 45 x 90 metros una vez se le acabó la gasolina.

Así de fácil es saber el nivel de un jugador, preparador físico o entrenador de fútbol 

La ley que privilegia los titulitos frente a los autodidactas profesionales la implantó el gobierno rastrero de Felipe  González y beneficia sobretodo a los equipos grandes de la Liga.

Esto provoca que el fútbol se haya inundado de entrenadores patateros. Vulgares aficionados sacándose el carnet de entrenador por enchufe y unas perragordas.

Abajo os dejo una tabla de condición física con capacidades de distancia entre 5 y 10 kilómetros, con la velocidad por kms/hora, el ritmo del futbolista en minutos/kilómetros. 


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