He leído un artículo sobre Regiones, barrio que formaba parte importante de nuestra niñez.
Nunca nos separó la Carretera de Ronda.
En Regiones estuvo la Casa de Socorro y la Cruz Roja, a la que acudíamos cuando había problemas de salud o nacimientos.
Allí vivían muchos de nuestros amigos de la infancia.
Siempre ha sido la continuación del Barrio Alto como la avenida del Mediterráneo pasa hoy por Regiones.
Era un barriada que fue creciendo conforme nuestra ciudad se fue volviendo cada vez más cosmopolita.
Muchas familias nativas del Barrio Alto vivieron en Regiones como muchas familias viven hoy en San Luís.
Para mí San Luís es el barrio de La Loma, que decíamos en el colegio.
Al fin y al cabo sigue siendo la misma colina o la misma montaña.
Una zona reurbanizada por donde discurren las viviendas más nuevas de la ciudad.
Hace varias semanas estuve en el sepelio de mi primo Manolo en Portocarrero.
Antes de volver a Málaga estuvimos tomándonos un refresco y un café en el bar Indalín.
Esperaba ver al amigo Yubri pero la peña de su hermano al lado del mercado de Regiones estaba cerrada.
Mi hermano y yo teníamos mucha sed.
Nos metimos en ese bar de la nueva Regiones donde la gente se mueve en continuo ir y venir.
Había un fuerte contraste con las calles antiguas de Regiones por donde apenas circula un alma, vaciadas de negocios y de gente.
Antes de aparcar dimos varias vueltas a la manzana intentando acertar con la calle.
Desde la carretera de Ronda vi en la plaza Horneros un enorme llano.
Me hizo sospechar que la casa donde nací y las correlativas ya no existen.
Nosotros hace mucho que no pertenecemos a ese mundo en ruinas.
Somos personas que vivimos en un continuo desplazamiento.
Nos movemos entre millones de personas por toda la Costa malagueña.
Hemos trabajado mucho y seguimos en el mismo nivel de vida sin importarnos los rangos.
Nada vale la pena sino vivir y disfrutar.
Vemos cómo vive la gente y lo cercano de las necesidades básicas.
Es mucho comparado con otros tiempos que apenas había nada o casi nada.
Siempre he pensado que derribado el Barrio Alto, se construirán calles nuevas con los mismos viejos nombres.
Edificios modernos antisísmicos en los lugares de nuestra cuna.
Y las nuevas calles tendrán negocios básicos en abundancia para las nuevas generaciones.
Yo me acuerdo que iba mucho con la bicicleta por esa avenida del Mediterráneo.
Antes eran campos, muros de piedra, balsas de agua y higueras.
Por esos terrales se llegaba lo mismo a Los Molinos que al Zapillo.
Lo que es viejo se ve.
Y hasta mi hermano se sorprendió del pabellón contruido sobre el campo pequeño de la escuela Virgen del Pilar.
Siendo dos años más pequeño que yo, ni se acuerda de los amigos del San Lucas a pesar de salir en fotos donde él mismo no se reconoce.