En el Barrio Alto ocurre lo mismo que en el universo.
Todo lo viejo muere y desaparece, para dar paso a todo lo nuevo.
El reciclaje ocurre lo mismo en lo más profundo de las galaxias como en las calles de nuestra niñez.
¡Nos estremece!.
Nuestros hogares pasaron a ser hogares de otras personas, que con el paso del tiempo, se estremecen viviendo los cambios a su alrededor.
Ese edificio del fondo era el pajar con la fonda del Pajero.
Ese rincón era donde yo jugaba con los remolinos cuando por la esquina izquierda había una calle que salía a la carretera de Ronda.
Han derribado la casa que se sostenía en la cuesta de salida a carretera de Ronda frente al edificio de la antigua Cruz Roja. ¡Insólito!.
La calle Morales ahora forma parte de la plaza Horneros con un parque amplio que no se ve en esta captura.
La humilde calle Pescadores también fue borrada para hacer una plaza Horneros ancha con un parque.
En mi calle Martínez, por el lado izquierdo de la foto, aún permanece en pie la casa de los Quero, mi casa, la casa de mi tía Pepa, la casa de los Álvarez y tal vez la de Frasquita.
Por la derecha sigue en pie la casa de la Remisinda, la de los Sevilla y la que vemos en la foto de mi antiguo vecino.
No le echo mucho tiempo a estos hogares de la zona izquierda, que arrastran mucha historia y dignidad.
La calle Martínez hace mucho que dejó de ser un cúmulo de viviendas humildes.
Veremos cambios importantes incluso en la calle Real del Barrio Alto.
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