Historias del Barrio Alto de Almería. Los barrioalteros somos personas que nacimos y vivimos en el Barrio Alto de Almería. Historias, cuentos y crónicas.
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miércoles, 24 de enero de 2024
Aprendiendo a jugar al fútbol en el Barrio Alto
domingo, 24 de diciembre de 2023
Las Felices Fiestas en el Barrio Alto de Almería
Llegan las Fiestas Navideñas y hace tiempo que no escribo nada para el grupo. Me gustaría dar un repaso a aquella época que en el barrio todo era gritos de niños por todas partes en medio del desolado nivel de vida que si nos fijamos no ha cambiado mucho.
El único cambio que percibo es que nos dejan vivir en casas con paredes fuertes y cimientos potentes pero la miseria y el acceso a la riqueza producto de la gente común se la siguen quedando los mismos de siempre.
Que nadie se engañe. Los que mandan en el sarao democrático siguen siendo los mismos del poder financiero que mandaban durante la República. Los mismos oligarcas con sus empresas pero con otros nombres.
Me acuerdo cómo se anegaba el patio de mi casa cuando llovía abundantemente, que por causa obvia no corría el agua por los viejos desagües. Con tanta lluvia la calle Martínez se tornaba una avenida. Lo mismo que la calle Pescadores y la calle Morales, ya que el chorro que corría por la calle Real del Barrio Alto bajaba por calle Patrón y por las calles adyacentes hacia la plaza Mula y la calle Verbena.
Una vez se estancaba en la plaza Horneros formaba grandes barrizales en tiempos que aún no habían rebajado la cuesta de salida a Carretera de Ronda que da justo frente a la Cruz Roja.
Entonces el agua salía por el callejón del Pajero y la veíamos correr toda para abajo hacia la estación del ferrocarril, para bordeando el cuartel de los civiles, llegar a la desembocadura de la rambla, ya que todo lo del Barrio Alto va a parar al mar, incluso los sueños.
Siendo hijo único los Reyes Magos me traían un aluvión de juguetes que para mí era imposible de gestionar. Mi madre los guardaba en la camareta encima del pasillo sin que me interesara mucho por ellos.
Recuerdo jugar a las casitas con la vecina de enfrente. No me acuerdo de haber jugado con un hermoso caballo de cartón enorme que me era imposible cabalgar.
Me acuerdo tener un triciclo y no usarlo apenas. También tuve un tren eléctrico pero no tengo consciencia de haber jugado con los vagones enchufando el cable a la electricidad, cosa bastante improbable para un niño de menos de dos años.
Me acuerdo jugar con los vagones años después metiéndolos en el agua de la pila del patio hasta destrozarlos imaginando vivír mil aventuras.
Cuando nacieron mis hermanos los únicos juguetes que recibíamos eran los lapiceros de la época con bolígrafos, lápices, gomas, reglas y sacapuntas.
Personalmente seguí jugando con juguetes hasta los quince o los dieciséis años, que me metieron a trabajar de pinche de cocina en un hotel de la Costa, y allí me robaron lo que me quedaba de la niñez.
No hubo día que los jefes de cocina, los otros pinches y los camareros, me acosaran llamándome cualquier cosa fea. Me invitaron a ir a bailar por primera vez a una discoteca y se llevaron un chasco bien gordo.
Ligué enseguida con americanas de la universidad de Ohio hospedadas en nuestra cadena hotelera, tuve líos con ellas y ya no me invitaron nunca más a ninguna discoteca.
Siempre me he acordado de las Fiestas Navideñas del Barrio Alto. Mi madre solía cocinar roscos de vino. Seguro que os acordáis de lo que pasaba con los roscos de vino cuando un invitado o invitada les hincaba el diente. Yo me hinchaba de reír.
Os leí en alguna ocasión que en todas las casas era costumbre tener en el salón una bandeja con alguna botella de alcohol, anís, coñac o quina, acompañado de peladillas, mantecados de almendras y roscos de vino.
Yo ayudaba a mi madre a estirar la masa del rosco y en algunos pocos introducíamos un trozo de hilo de coser como una pequeña broma para los invitados que al saborear el aperitivo se le enganchaba los dientes provocando las risas.
Pero los mejores regalos navideños que yo recuerdo son cuando mi padre o mi madre traían a casa una caja de cartón blanca muy singular de la pastelería.
La caja, enorme y grande, contenía medianoches, medialunas, pasteles de coco, medialunas de merengue, pasteles de limón, pasteles de naranja, de chocolate, medialunas de crema y chocolate, de cabello de ángel, etcétera.
Había tantos pasteles que no dábamos abasto durante varios días y lo compartíamos con amigos nuestros, vecinos y personas cercanas de nuestro vivir diario antes de que se echaran a perder.
Mi madre invitaba siempre a vecinas que se habían convertido en nuevas amigas y confidentes. No recuerdo ningún día que en el salón de mi casa no tuviéramos una visita.
Lo siento mucho por los juguetes que estuvieron años guardados en la camareta del pasillo.
Ninguno se salvó de morir ahogado en la pila del patio, excepto las bicicletas, que me las robaron.
Aún espero sacarme la licencia de detective para descubrir quiénes fueron y hacerles pagar muy caro.
Felices fiestas, Barrio Alto.
domingo, 22 de octubre de 2023
Los emigrantes que se fueron del Barrio Alto de Almería
jueves, 19 de octubre de 2023
La crisis del fútbol barrioaltero en el Barrio Alto de Almería
miércoles, 11 de octubre de 2023
Cuando la modernidad llegó al Barrio Alto de Almería
martes, 19 de septiembre de 2023
lunes, 4 de septiembre de 2023
Ecos de la República en el Barrio Alto de Almería
viernes, 25 de agosto de 2023
Luís el de los Perros pasea por la playa de nuestra niñez en Almería
viernes, 14 de julio de 2023
La increíble película de los cines de nuestra infancia. Barrio Alto de Almería.
lunes, 10 de julio de 2023
El bombardeo alemán del Barrio Alto de Almería
Todos sabemos que hubo un refugio en la antigua plaza del Pilar del Barrio Alto. Un sistema subterráneo de protección antiaérea de hormigón.
Según cuenta Agustín Belmonte, en 1937 se construyó en lo que hoy es la plaza Béjar, uno de los refugios antiaéreos que proyectó el arquitecto municipal Guillermo Langle durante la Guerra Civil, el cual cubrieron con un extenso túmulo de tierra de casi dos metros de alto cercado de balates de mampostería.
En 1961 la Delegación Nacional de Sindicatos del franquismo construyó los cuatro bloques de viviendas baratas en medio de la plaza destruyendo el refugio de Langle. Las 68 viviendas recibieron el nombre del director del antiguo periódico católico La Independencia, Fructuoso Pérez Márquez, asesinado a comienzos de la Guerra Civil.
https://www.diariodealmeria.es/almeria/pilones-Barrio-Alto_0_698930568.html
He escrito esto porque Loli López nos contó lo del bombardeo y lo que cuenta que ocurrió en la plaza Béjar me estremeció profundamente.
Que la gente fumaba fuera del refugio colapsando el acceso porque nunca pasaba nada hasta que pasó. Los barrioalteros no fueron muertos por las bombas sino pisoteados en el tumulto que se formó por una avalancha dentro del refugio cuando se oyeron los aviones.
Cuentan que en el mes de Mayo de 1937 la flota alemana fondeada en Ibiza fue bombardeada por bombarderos Katiuska de las Fuerzas Aéreas de la República causando una veintena de muertos y casi cien heridos, siendo el buque Deutchland gravemente dañado.
Las represalias no se hicieron esperar y tras alguna oscura decisión, Almería fue bombardeada ese mismo año de 1937 con el objetivo de probar las nuevas armas convencionales contra la población.
El suceso de los refugios de la Plaza Béjar trasciende el tiempo de tal manera que deja sin aliento el terror que allí se vivió.
Loli López (hija de Enriqueta la Chacona) cuenta que cuando sonaron las sirenas los barrioalteros corrieron a refugiarse.
"El refugio tenía varias bocas de entrada y salida pero la mayoría de los hombres tenían por costumbre quedarse a las puertas y no entrar. Unos porque fumaban, las mujeres charlando y cada cual haciendo lo que bien le parecía. Se quedaban ahí porque decían que no pasaba nada. Hasta que pasó.
Al oír los aviones corrieron hacia dentro del refugio despavoridos, sin mirar nada ni a nadie. En la frenética avalancha se formó un tumulto y pisotearon a las personas inocentes.
Mujeres, niños y ancianos que estaban dentro del refugio fueron aplastados por el horror y muchos murieron rotos, asfixiados y reventados.
El terror y los gritos de auxilio eran desgarradores. Mi abuela salió herida pero la hermana de su madre (Carmen) murió. Cuando la cogieron del suelo estaba rota. Pisoteada y reventada había protegido con el cuerpo a su hijo de dos años que había sobrevivido.
Los cuerpos de los fallecidos fueron colocados en carros en la plaza, tapados con lo que los vecinos pudieron.
Uno de mis primos que por entonces tenía 10 años contó que el horror era dantesco.
Mi primo Manolo, que sobrevivió gracias a su madre, fue fundador del mesón Los Mariscos de Aguadulce. No hace mucho que murió. Gracias por leer un trocito de nuestro Barrio."
¿Qué tenía que ver Almería con el ataque de los supuestos Katiuskas de la República?. ¿Por qué no atacaron enclaves militares de la República?.
El objetivo era probar las primeras armas convencionales de la Historia contra la población. Así provocaron exterminio en Granada y la Málaga republicanas. Y el terror en los que huyeron buscando refugio en Almería.
Todas las armas que se probaron en Guernika, en la Desbandá granadina y en la Desbandá malagueña, se usaron después en la Segunda Guerra Mundial.
Fueron muchísimas las cosas graves que pasaron en la República que los andaluces pagaron con creces.
Que los republicanos bombardearan la escuadra alemana fondeada en Ibiza, no tuvieron culpa la población almeriense, ni los granadinos ni los malagueños.
¿Por qué no bombardeaban objetivos militares de la República pero sí a la población?.
¿Por qué no bombardearon los objetivos militares donde se decidían las órdenes?. Lógico!. El objetivo fue aterrorizar a la población.
Alfredo Casas, un conocido locutor barrioaltero, cuenta una historia parecida.
"En esta plaza Béjar había un refugio durante la guerra y dieron por muerto a mi padre.
Mi padre había recién nacido en 1936. Un día sonó la alarma y mi abuela salió corriendo corriendo a refugiarse durante los bombardeos de 1937, se le cayó de los brazos y lo pisotearon con la avalancha de gente.
Cuando se restableció el orden y empezó a salir todo el mundo del refugio mi padre no aparecía. Lo encontraron en el carro de los muertos. Mi abuela lo sacó para enterrarlo. Alguien la ayudó a ponerle bien el cuello reanimándolo. El caso es que sobrevivió y gracias a eso estoy aquí."
Siguiendo el desarrollo de lo acontecido, José Belmonte cuenta que la escuadra alemana realizó más de 200 disparos antes de retirarse frente a la creciente actividad de las baterías antiaéreas costeras republicanas.
El ataque se saldó con 19 muertos, 55 heridos y 35 edificios destruidos. Pero recientes investigaciones sitúan en 31 el número de muertos.
jueves, 8 de junio de 2023
Secuencias de entrenamiento futbolísticas para los equipos de fútbol del Barrio Alto de Almería.
lunes, 5 de junio de 2023
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domingo, 4 de junio de 2023
La sociología de los clubes de fútbol del Barrio Alto de Almería
viernes, 2 de junio de 2023
Un plato de lentejas del Barrio Alto de Almería
sábado, 6 de mayo de 2023
Una cosa que no le deseo a ningún sufrido barrioaltero es quedarse sin hogar. Barrio Alto de Almería.
Una cosa que no le deseo a ningún sufrido barrioaltero es quedarse sin hogar. Los que hemos vivido la mugre y la suciedad en el Barrio Alto sabemos muy bien a qué nos referimos. Hemos visto pobreza de verdad. Podredumbre a mansalva. Olores de mierda bloqueada de retretes que no tenían salida a ninguna parte. Gitanos en la más estricta miseria.
Muchos sacamos pecho por haber nacido en el barrio. Pero también otros muchos tuvieron que emigrar para no regresar nunca más. Quien piensa que no lo obligarán a marcharse no sabe lo que dice. Una vez que ves dificultades en tener trabajo para mantener tu familia, tu ritmo de vida, tus retos, y sobretodo tener una hogar, si no te dejan ni puedes, tendrás que irte como han hecho muchos almerienses.
Porque si no tienes un hogar no tienes nada. Quien puede pagarse una casa es porque le dan oportunidades. Si no te dan oportunidades no podrás tener nunca una casa. Muchos almerienses se marcharon a Alemania y no volvieron ni volverán. La mayoría marcharon a Cataluña, de la que hablan mal, pero allí sí tuvieron oportunidades para criar hijos y tener un hogar, incluso para cambiar de hogar cada ciertos años.
Algunos nacidos en el Barrio Alto habrán pasado por la diáspora del sistema que muchos defienden. Pero que nadie se engañe:
1) En primer lugar siguen estando los señoritos, que suelen vivir del dinero público en casas señoriales.
2) En segundo lugar siguen estando los que trabajan para los señoritos, los que tienen oportunidades de trabajo. Estos cobran de los que les pagan.
3) Aquellos que los señoritos han bloqueado para que no tengan oportunidades de trabajo ni de una vida digna, si no trabajan no cobran, y a lo mejor tienen suerte si les pagan pensiones miserables, porque si no les pagan ni el bote, vive en la más completa miseria.
Por tanto, los rebeldes y opuestos al sistema se ven obligados a emigrar sea por la causa que fuere. Lo peor de emigrar es que no tienes un hogar donde vivir. Si acaso la suerte de un familiar que pasó por lo mismo y ahora te deja sitio en el hogar donde vive hasta que logres sobreponerte y tener el tuyo propio.
Tengo la experiencia de haber abandonado mi hogar en el Barrio Alto. Fui a parar con mi abuela en una casa que no era suya sino de su hijo mayor y cuyo propietario era el ayuntamiento. Allí vivimos diez personas unos cuantos años en dos cuartos y un salón, con más suerte que algunos barrioalteros que en su casa cueva metían a veinte personas.
Tal como se está poniendo el tema de la vivienda, no es de extrañar que en el Barrio Alto ya estén los fondos buitres haciendo cuentas con las casas miserables derribadas y las que piensan derribar. Todo ello con el beneplácito de los politicos almerienses que se frotan las manos para percibir honores.
En el hogar donde yo vivo, una casa nueva que me dieron antes de derribar la parte proporcional de las viviendas donde he residido desde los tiempos del franquismo, vivo solo desde que murieron mis padres.
Lo único que me pone en guardia son algunas personas busconas pretenden entrar en mi hogar para hacerse dueños de mi recinto privado.
Algunos que lean este relato habrán oído que me dediqué a vivir mi propia aventura como aventurero. Es decir, que he vivido en una tienda de campaña durante décadas allá por donde he pasado.
Les aseguro que nadie me dejó entrar en su casa para dejarme vivir allí, excepto tres personas en más de cuarenta años.
Hace cinco años en medio de burlas propias de gente casada, por ser soltero y encantarme vivir en mi casa sin nadie con quien discutir, un vecino intentó endosarme a su hermana para que viviese conmigo. Por supuesto yo no dejo entrar a nadie en mi hogar.
Pero hace poco me encontré con sus dos hermanas en el supermercado, y cuando salí, la que tiene interés en entrar en mi casa, me iba siguiendo por detrás.
Por experiencia sé que nunca camino solo por la calle aunque esté desierta. Siempre aparece de la nada una mujer que se pega a mis pasos como una fantasma empeñada en caminar cerca de alguien y no ir sola.
La cara que ponen cuando me quedo parado esperando que se vayan es de soberbia y rabia.
Por eso cuando vi a esta mujer que me seguía, detuve mi marcha hasta que ella pasara y se fuera. En el siguiente paso de cebra se fue a la acera de enfrente y una vez cruzado el cruce de la avenida, la mujer iba a mi par por la otra acera, a pesar de que yo ni la miraba y nunca he tenido interés en ella.
En la esquina de nuestra calle crucé a la acera donde estaba ella para llegar hacia mi hogar. Se hizo coincidir y yo entonces me paré a hablar con alguien hasta que se alejara. Porque yo vivo en un edificio a mitad de la calle y ella vive en otro al final de la misma calle, seguramente con la madre o miembros de su familia.
Yo tuve que abandonar Almería con lo puesto. A qué manos fue a parar mi casa en el Barrio Alto no me importa pero espero que cayese en manos de gente necesitada.
Viví los años ochenta, como muchos de nosotros, con cientos de personas drogándose en las calles, ocurrió en el barrio que gente se murió por sobredosis.
Por eso me alejé de mi cuarto en el barrio donde residía, que era como las casas más pobres del Barrio Alto, entre quince o veinte metros cuadrados, y me dediqué a vivir en una tienda de campaña en las playas lejos de todo.
Sin ir más lejos, para quienes no lo entiendan, lean esto:
"Artículo 14 de la Constitución española: Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.
Soy un excluido como muchos barrioalteros que han tenido que emigrar. Nunca he tenido oportunidades de trabajo, pero estoy contento de no haber tenido un trabajo de mierda a mil euros mensuales doce horas al día.
Que mi casa nueva ahora sea objetivo de gente buscona, da una idea de quiénes son aquellas personas interesadas que nunca me ofrecieron un hogar donde vivir, que ahora pretenden entrar en mi hogar como "familiares."
En mi hogar solo entra quien yo diga y siempre cuando el único beneficiario sea yo. Con esto lo digo todo.
¡Barrioalteros, cuidad de vuestro hogar!.
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No sé si os acordáis pero los autobuses que pasaban para ir a la playa por Carretera de Ronda, los de Circunvalación, tenían su parada frent...
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