De todos mis primos hermanos era el de más edad.
Tras medio siglo allí me reencontré con algunos de mis primos hermanos y primas hermanas.
Fue complicado reconocer los rostros de muchos de ellos.
Lo que más me llamó la atención es el mito de mis caminatas.
Y lo cierto es que no son un mito.
A veces sentía la necesidad de pulular de incógnito por Almería.
Acampaba en cualquier camping cercano y estaba todo el día en la playa.
Otras veces cogía un hostal y durante esos tres días diseñaba por dónde empezaría a caminar.
Una de tantas veces llegué a Almería tras caminar toda la alta Alpujarra.
Cogí el autobús Nerja - Órgiva, pasé la noche allí en algún sitio, y al día siguiente empecé a subir a Pampaneira.
¡No se rían!. ¡Son 14 kilómetros!.
Un amigo alemán muy alto y grande quiso acompañarme en ese recorrido.
Cuando llegamos a Pampaneira le dolía tanto el cuerpo que desertó 😂
Estuve también un día en Capileira y después bajé para ir a Trevélez pero el viaje no acabó allí.
En los siguientes días visité Cádiar, Bayárcal, Paterna del Río, Laujar de Andarax, Fondón, Ohanes, Gádor y hasta Almería.
No recuerdo si me quedé un día o dos pero pasé varias veces por el barrio.
Cogí un autobús a La Cañada y me fui andando hasta el Cabo de Gata.
¡Dormí allí una noche preciosa!
A la mañana siguiente tomé dirección hacia Los Gallardos y recorrí en una jornada los 70 kilómetros de un tirón.
Al día siguiente bajé para la playa de Mojácar, que por entonces era una playa de verdad.
Han construido tanto que ya no es una playa.
Al día siguiente llegué a Palomares y me lo pasé tan bien, tan bonito que me dio pena irme.
Pero no dejé la zona.
En vez de seguir la costa me fui campo a través por un carril a Vera y después a Villaricos.
Un recorrido de locos porque Villaricos está cerquita a Palomares.
Llegué a San Juan de los Terreros al día siguiente.
Y justo en el límite entre Almería y Murcia había una torre con unas playas de rocas negras tremendas.
Por supuesto me quedé por allí a dormir.
Por entonces llevaba una flauta dulce con la que solía componer mis temas.
Aunque crean que el recorrido terminaba, están muy equivocados.
A veces un recorrido mío era estar dos años fuera de casa.
Cada pueblo anotado es una jornada de camino, con muchas anécdotas y curiosidades.
Pasaban los meses y cuando detenía mi marcha un poco, estaba en el norte de Francia.
Cuanto más lejos más difícil regresar.
Yo apenas gastaba quinientas pesetas al día y con ese ahorro compraba mejores materiales de montaña.
No fue el único viaje que hice por Almería.
La he caminado de punta a punta y nunca me pareció suficiente.
Parece que el Barrio Alto se me quedó pequeño durante mi niñez.
Siendo atleta una vez me hospedé en un hotel del centro de Almería y di la vuelta a la ciudad entrenando un par de horas.
Desde el hotel subí a Los Ángeles, que está relativamente cerca.
Bajé por Carretera de Ronda a la altura de Calle Real del Barrio Alto y fui hacia Los Molinos.
Al llegar al puente del tren, abajo hay una carretera que va paralela a las vías y por ahí me fui al Zapillo.
Quizás sabía por dónde ir por haberlo hecho con mi bici siendo un niño.
Desde El Zapillo fui trotando donde el ancla de pescadería.
Subí unas cuantas calles al pie de la Alcazaba y enseguida estaba en el hotel.
¡Ni dos horas!
Un buen baño y al bar a darle a la cerveza 🍺 y a comer bien.
Os cuento este trayecto pequeñito de cuando era montañero.
En el recorrido de entretenimiento por toda la ciudad ya era atleta corredor.
Os aconsejo no imitarlo porque os quedaréis en el chasis.
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